lunes, 17 de septiembre de 2018

Artículos en "La Hora"

Loja Federal

Gabriel U. García T.

Sin lugar a dudas, uno de los aportes más importantes del doctor Pío Jaramillo en la “Historia de Loja y su provincia”, es la detallada información sobre el Movimiento Federal de Loja. En efecto, allí nos cuenta que, la proclama autonómica, no se produjo solo para defender la unidad nacional, sino que fue una propuesta que se había trabajado con anterioridad, como alternativa al centralismo. 

Manuel Carrión Pinzano, ejerció plenamente el gobierno sobre nuestro territorio que, para ese momento, incluía a Piñas, Zaruma, Portovelo, Santa Rosa y el Archipiélago de Jambelí. El 15 de octubre de 1859 crea la Corte Superior de Justicia. El 31 de diciembre del mismo año instituye la cátedra de Jurisprudencia y establece las de Medicina y Teología y, con ello, el nacimiento de la Universidad Nacional de Loja. 

Por otra parte, el doctor Carrión Pinzano, implantó autonomía en la recaudación y tesorería de las rentas que se producían en el territorio. Es decir que, los impuestos que se cobraban en Loja, ya no se enviaban a Quito.  Se quedaban y se administraban por los propios lojanos.  

El 23 de marzo de 1860 se firma el convenio entre el Jefe Civil y Militar Suplente de la Provincia, doctor Ramón Samaniego y el Jefe Supremo del Gobierno Provisorio del Ecuador, doctor Gabriel García Moreno. Allí se dice que Loja tendrá “absoluta independencia” para el manejo de la administración y elección de sus gobernantes. 

La Constituyente de 1861 no acogió el modelo de gobierno federal que proponía Loja y desmembró a la provincia, separándonos de nuestro puerto natural en Santa Rosa. 

Honrar al Movimiento Federal no debe reducirse a colocar ofrendas y gastar dinero en propaganda vacía. Debemos rescatar sus postulados y luchar, por ejemplo, porque las rentas que se producen en Loja se queden y sean administradas por nuestras autoridades, como se hizo durante la administración del doctor Carrión Pinzano.

La defensa de los intereses históricos de Loja, implica rescatar la propuesta para que el Ecuador se administre de manera federal. No podemos cejar en ese intento. En ello se juega el futuro. 

gulpianoga@gmail.com

lunes, 30 de julio de 2018

Artículos en "La Hora"

Sobrevivir

Gabriel U. García T. 

Es necesario el debate sobre las cosas trascendentales, aunque no tenga los niveles de audiencia que produce el escándalo. Víctor Gómez Pin, uno de los filósofos contemporáneos más importantes de España, suele poner, sobre el tapete de la discusión, temas sobre los que, normalmente, no se habla. Hace algún tiempo planteaba que, la humanidad, no puede tener como único objetivo la lucha por la supervivencia.  Decía que, los seres humanos, deben pelear por la posibilidad de fertilizar sus potencialidades, especialmente las de simbolizar y conocer. Y tiene razón.

Sin embargo, cuando una persona permanece en estado de extrema pobreza, es decir sin satisfacer necesidades elementales, no piensa en conceptos abstractos como futuro o Estado. Todo su potencial intelectual se centrará en buscar la manera de llevar alimentos a la olla. 

En el área urbana de Loja tenemos más de veinte mil personas en esas condiciones. Son seres humanos que, cuando almuerzan, no meriendan. Pero, sobre esta realidad tan dura, los políticos locales no dicen nada. El debate se agota esperando una sentencia judicial para saber quién se quedará sentado en el sillón de la alcaldía o en el mundillo farandulero de las alianzas. Sobre las condiciones de vida de la gente, nadie dice nada. A lo sumo un lamento en redes sociales y una postura de humildes redentores. 

Tampoco se habla del desempleo, de los rostros tristes, lánguidos, del trabajador que, el lunes, después de pasar medio día en la plaza de la Catedral, vuelve a casa con las manos vacías y las ilusiones destrozadas.

Gran parte de quienes hacen política no debaten sobre modelos diferentes de administración del Estado, como el federalismo, para conseguir mayores niveles de autonomía con relación a la recaudación y administración tributaria. Que los dineros que Loja produce sean recaudados y, especialmente, administrados por lojanos.

Sin embargo, la gente, quiere cambiar de protagonistas políticos. No come ruedas de molino, impulsadas por publicidad que sale de nuestro bolsillo. Se equivocan, podremos ser pobres, pero no tontos. 




domingo, 1 de julio de 2018

Artículos en "La Hora"

El velo y cuatro vidas

Gabriel U. García T.

La primera escena ocurre en una parada de autobús de una pequeña ciudad europea. La madre, con su cabeza cubierta por el hiyab, el velo que llevan las mujeres musulmanas, olvida la bolsa de una compra reciente. Una niña se percata de lo ocurrido y corre a devolverle el paquete. La señora, agradecida, saca un dulce de la cartera y lo obsequia a la pequeña que, seguramente, es de la misma edad que su hija. 

A lo mejor esto es un pasaje común de la vida urbana, pero muestra como una gran parte de la sociedad del viejo continente, procura integrar a los emigrantes árabes. Los latinoamericanos, quizás, han corrido con mejor suerte. Su facilidad con el idioma ha permitido que se inserten, en esa comunidad, con menos dificultades, aunque, claro, a veces ocurren incidentes xenofóbicos. 

Por supuesto, existen problemas. Por ejemplo, está la ley francesa sobre la laicidad que no permite que, en las escuelas públicas, las mujeres vayan con su cabeza cubierta.  La norma busca combatir el fundamentalismo, pero, al fin y al cabo, resta libertad a quienes profesan una religión.

La segunda escena sucede en Estados Unidos de Norteamérica. Una pequeña, de la misma edad que las niñas árabe y europea, está encerrada en una celda (jaula, a lo mejor, es la palabra correcta) separada de sus padres que emigraron, de forma ilegal, a ese parte de la tierra. La presión internacional ha conseguido que esa barbarie pare y no se separen más familias. 

La última parte ocurre en Loja. Otra niña, nacida en la misma fecha que las anteriores, procura vender unos porotos en las inmediaciones de un mercado. Lo hace con miedo. Temor de no vender todo lo que tiene y de que, su mercancía, sea requisada. Su niñez pasa entre la angustia y la pobreza.

Cuatro personas, cuyas vidas transcurrirán de manera diferente, más allá de que, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las considere iguales y libres. Todavía la humanidad está lejos de conquistar ese ideal.  En el fondo, estos son los temas de los que debe ocuparse la política y, con ella, todos los ciudadanos. 







lunes, 4 de junio de 2018

Artículos en "La Hora"

Lida
Gabriel U. García T. 

A veces, la vida, nos da la oportunidad de conocer personas maravillosas. La semana pasada tuve una. Fui a visitar el colegio San Vicente de Ferrer en Chuquiribamba, esa hermosa parroquia lojana, cuna de artistas e inmensamente productiva, allí saludé con Lida Jumbo, una misionera franciscana que se ha puesto sobre los hombros la tarea de educar y fomentar la producción de la zona. 

La hermana, como le dicen con cariño profesores y estudiantes, tiene una visión clara para desarrollar la parroquia. Quiere industrializar frutos tradicionales como la uvilla o el babaco. Logró, con sus maestros, producir dos vinos de muy buena calidad. 

Su inquietud la llevó a construir, el muro del colegio, con botellas recicladas. Fue un empeño con la comunidad. Al final, la pared quedó preciosa y cuidó, de manera efectiva, el medio ambiente. En otra ocasión, emprendió en el cultivo de fresa. Obtuvo una fruta digna de mercados internacionales. No ceja un momento en su idea de generar desarrollo. 

Pero está preocupada. Cada año hace una especie de campaña puerta a puerta, para conseguir que los jóvenes se matriculen en el colegio. Los muchachos no quieren ir a las aulas, no creen que, educándose, puedan cambiar sus condiciones de vida. Han visto transcurrir la existencia de sus padres en medio de la pobreza. Son hijos de gente honesta y trabajadora que, pese a sus esfuerzos, no ha podido tener mejores condiciones. Entonces ven, como única alternativa, la emigración. 

Cuando cuenta esto, Lida, se entristece y reclama. Entiende que sus esfuerzos requieren de un apoyo más decidido del Estado. Por lo menos una carretera en buenas condiciones, para sacar la producción y atraer el turismo. Esa vía que, en todas las campañas electorales, se ofrece y nunca se concreta. Pero no pierde la esperanza. Sueña con una mancomunidad donde, los gobiernos parroquiales, conjuntamente con el Municipio y el Consejo Provincial, vayan al Banco del Estado para conseguir los recursos para la carretera. 

Ojalá, algún día, tengamos más Lidas repartidas por toda la provincia, soñando con el desarrollo. 




martes, 22 de mayo de 2018

Artículos en "La Hora"


Producir es el camino

Gabriel U. García T. 

La estadística es fría.  Nos revela la realidad, sin maquillaje. A veces es dura, pero es necesaria. En el Ecuador, el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos, es el encargado de proporcionar datos sobre la situación del país. En marzo de este año emitió un reporte sobre el estado del empleo. La cosa es grave. Las cifras dicen que, de cada cien ecuatorianos en edad de trabajar, solo cuarenta y uno, tienen un trabajo completo, es decir, con un sueldo equivalente o superior al mínimo, con afiliación al seguro y con todas las garantías necesarias. Las otros cincuenta y nueve, están subempleados, trabajan unas pocas horas a la semana o, simplemente, están sin trabajo.  

En Loja, la cosa está peor. Menos de treinta y cinco de cada cien personas tienen empleo completo. En Pichincha, casi sesenta de cada cien trabaja en buenas condiciones. 

Son las personas que llenan la Plaza Central desde el lunes en la mañana. Son algunos de los vendedores ambulantes que, desesperados, salen a tratar de hacer cualquier negocio para llevar pan a su casa. Son los choferes de taxis sin autorización. A veces, y en cosas más graves, son las mujeres que tienen que vender su cuerpo para alimentar la familia. Es una consecuencia del centralismo. 

El único camino, para remediar esto, es producir. Claro, se dice fácil, pero, es un tema complejo. No hay condiciones estructurales que incentiven la generación de nuevas empresas productoras de bienes y servicios. Tampoco hay infraestructura adecuada. Cuando perdimos los recursos del Plan Inmediato de Riego de Loja, se fueron las posibilidades de avanzar con instalaciones elementales. Tampoco existe decisión política para, por ejemplo, mecanizar el agro, dotando de un tractor a cada junta parroquial rural. En el caso de Loja eso sería una inversión inferior a los cinco millones de dólares. 

Esto se agrava cuando, algunos administradores de la cosa pública, asimilan los gobiernos locales con, lo que los gringos llaman, “bussines center”, es decir, espacios para que el gobernante de turno haga jugosos negocios. 



lunes, 23 de abril de 2018

Artículos en "La Hora"

Sancho

Gabriel U. García T. 

Hay libros a los que siempre se vuelve. El otro día, por invitación de mi amigo Ángel Martínez, tuve que preparar algo, muy breve, sobre El Quijote. Fue un tiempo valioso para encontrarme con Cervantes y, especialmente, con Sancho, ese personaje peculiar, a quien, después de tantas aventuras, nombran como gobernador de una ínsula. Su gobierno, es muy breve y termina en medio de conjuras, burlas y maldades que, ojalá, el buen lector se tome el tiempo necesario para analizarlas.

Cuando el pobre escudero resigna su mando, con sabiduría dice: “pensar que en esta vida las cosas de ella han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado”. Es decir, es un error.

En efecto, las cosas de la vida, por su propia dinámica, cambian de manera permanente. La vida no es estática, al contrario, fluye. Lo que hoy creemos eterno e inmutable, mañana resulta efímero y cambiante. En política abundan ejemplos sobre ello. El siglo pasado, la Unión Soviética, parecía que no tendría final, pero, en muy poco tiempo, luego de caer el muro de Berlín, pasó a ser sólo un recuerdo.

Otro caso es el gobierno de Rafael Correa. Hace un par de años, parecía que iba a gobernarnos por el resto de nuestras vidas. Ahora, vive en Bélgica y una serie de sus colaboradores están en la cárcel o a punto de entrar en ella. 

Parece que la política tiene sus tiempos. No existe ningún predestinado que vaya a gobernar para siempre. Eso debe entenderse. Es el fundamento de la democracia. Los funcionarios, las autoridades, cumplen ciclos y deben pensar en otras cosas. 

Lo deseable es que salgan como Sancho de su efímero gobierno. Cuando abandonaba el palacio dijo “Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano”. 

Pero algunos políticos latinoamericanos no entienden. Se aferran a los cargos y, cuando deben irse, quieren llevarse todo. Pocos son inteligentes y saben el momento de retirarse y, menos aún, los que lo hacen de manera decorosa, sin haber engrosado sus arcas personales a costa de las públicas. 

Otra lección, que deberían aprender de Sancho, es que dejó el gobierno para evitar seguir cayendo en el ridículo. 


lunes, 9 de abril de 2018

Artículos en "La Hora"

Gracias a Gerardo
Gabriel U. García T.

Conocí muy brevemente a Gerardo Sáez, ese chileno maravilloso que vino a nuestra tierra perseguido por la dictadura. Desarrolló una obra importante en el campo artístico y fue un estudioso serio de la filosofía.

Por azar del destino, la vida me regaló la amistad de su hija, Loreto, desde tiempos universitarios, hasta ahora. Gracias a ella, cuando Gerardo murió, una parte de sus libros llegaron a mis manos. Entre ellos, la “Historia Ilustrada de la Filosofía” de Dagobert Runes. Escrita en 1967, es un viaje por la historia del pensamiento humano, que estudia etapas como el judaísmo o el pensamiento hindú, incluyendo, por supuesto, los clásicos y el mundo islámico.  

Uno de los pensadores que descubrí, gracias a este libro, es Moses Hess, de origen judío, nacido en Europa a inicios del siglo XIX. Dos cosas, especialmente, me llaman la atención en su pensamiento. La primera es su afirmación de que “el judaísmo no tiene otro dogma que enseñar la unidad”. La segunda es su visión sobre el socialismo, al que considera que “no es estrictamente igualitario, sino un esfuerzo para satisfacer las necesidades de la naturaleza humana”.  

A lo mejor, esa no debe ser una visión ideológica, sino una postura de la democracia moderna. Como propone Amartya Sen, pensar en la búsqueda de igualdad de oportunidades, en lugar promover redistribución de la riqueza, que, de la experiencia humana, solo ha traído pobreza generalizada.

Esto es aplicable a la realidad nacional. En cuanto se refiere a la producción, cambiar la idea de confiscar bienes privados, por la promoción de nuevos entes productivos. En lo que concierne a educación, dejar de perseguir entidades privadas o religiosas, y, en su lugar, generar calidad en la educación pública. En el control de ventas ambulantes sugiere entender el drama de estas personas, como sector vulnerable de la sociedad, que requiere oportunidades para el pleno desarrollo de sus vidas, en lugar de usar la herramienta de la persecución.

Hess tiene razón, unidad para satisfacer las necesidades de la naturaleza humana. Eso reclama la gente.

gulpianoga@gmail.com