lunes, 4 de junio de 2018

Artículos en "La Hora"

Lida
Gabriel U. García T. 

A veces, la vida, nos da la oportunidad de conocer personas maravillosas. La semana pasada tuve una. Fui a visitar el colegio San Vicente de Ferrer en Chuquiribamba, esa hermosa parroquia lojana, cuna de artistas e inmensamente productiva, allí saludé con Lida Jumbo, una misionera franciscana que se ha puesto sobre los hombros la tarea de educar y fomentar la producción de la zona. 

La hermana, como le dicen con cariño profesores y estudiantes, tiene una visión clara para desarrollar la parroquia. Quiere industrializar frutos tradicionales como la uvilla o el babaco. Logró, con sus maestros, producir dos vinos de muy buena calidad. 

Su inquietud la llevó a construir, el muro del colegio, con botellas recicladas. Fue un empeño con la comunidad. Al final, la pared quedó preciosa y cuidó, de manera efectiva, el medio ambiente. En otra ocasión, emprendió en el cultivo de fresa. Obtuvo una fruta digna de mercados internacionales. No ceja un momento en su idea de generar desarrollo. 

Pero está preocupada. Cada año hace una especie de campaña puerta a puerta, para conseguir que los jóvenes se matriculen en el colegio. Los muchachos no quieren ir a las aulas, no creen que, educándose, puedan cambiar sus condiciones de vida. Han visto transcurrir la existencia de sus padres en medio de la pobreza. Son hijos de gente honesta y trabajadora que, pese a sus esfuerzos, no ha podido tener mejores condiciones. Entonces ven, como única alternativa, la emigración. 

Cuando cuenta esto, Lida, se entristece y reclama. Entiende que sus esfuerzos requieren de un apoyo más decidido del Estado. Por lo menos una carretera en buenas condiciones, para sacar la producción y atraer el turismo. Esa vía que, en todas las campañas electorales, se ofrece y nunca se concreta. Pero no pierde la esperanza. Sueña con una mancomunidad donde, los gobiernos parroquiales, conjuntamente con el Municipio y el Consejo Provincial, vayan al Banco del Estado para conseguir los recursos para la carretera. 

Ojalá, algún día, tengamos más Lidas repartidas por toda la provincia, soñando con el desarrollo. 




martes, 22 de mayo de 2018

Artículos en "La Hora"


Producir es el camino

Gabriel U. García T. 

La estadística es fría.  Nos revela la realidad, sin maquillaje. A veces es dura, pero es necesaria. En el Ecuador, el Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos, es el encargado de proporcionar datos sobre la situación del país. En marzo de este año emitió un reporte sobre el estado del empleo. La cosa es grave. Las cifras dicen que, de cada cien ecuatorianos en edad de trabajar, solo cuarenta y uno, tienen un trabajo completo, es decir, con un sueldo equivalente o superior al mínimo, con afiliación al seguro y con todas las garantías necesarias. Las otros cincuenta y nueve, están subempleados, trabajan unas pocas horas a la semana o, simplemente, están sin trabajo.  

En Loja, la cosa está peor. Menos de treinta y cinco de cada cien personas tienen empleo completo. En Pichincha, casi sesenta de cada cien trabaja en buenas condiciones. 

Son las personas que llenan la Plaza Central desde el lunes en la mañana. Son algunos de los vendedores ambulantes que, desesperados, salen a tratar de hacer cualquier negocio para llevar pan a su casa. Son los choferes de taxis sin autorización. A veces, y en cosas más graves, son las mujeres que tienen que vender su cuerpo para alimentar la familia. Es una consecuencia del centralismo. 

El único camino, para remediar esto, es producir. Claro, se dice fácil, pero, es un tema complejo. No hay condiciones estructurales que incentiven la generación de nuevas empresas productoras de bienes y servicios. Tampoco hay infraestructura adecuada. Cuando perdimos los recursos del Plan Inmediato de Riego de Loja, se fueron las posibilidades de avanzar con instalaciones elementales. Tampoco existe decisión política para, por ejemplo, mecanizar el agro, dotando de un tractor a cada junta parroquial rural. En el caso de Loja eso sería una inversión inferior a los cinco millones de dólares. 

Esto se agrava cuando, algunos administradores de la cosa pública, asimilan los gobiernos locales con, lo que los gringos llaman, “bussines center”, es decir, espacios para que el gobernante de turno haga jugosos negocios. 



lunes, 23 de abril de 2018

Artículos en "La Hora"

Sancho

Gabriel U. García T. 

Hay libros a los que siempre se vuelve. El otro día, por invitación de mi amigo Ángel Martínez, tuve que preparar algo, muy breve, sobre El Quijote. Fue un tiempo valioso para encontrarme con Cervantes y, especialmente, con Sancho, ese personaje peculiar, a quien, después de tantas aventuras, nombran como gobernador de una ínsula. Su gobierno, es muy breve y termina en medio de conjuras, burlas y maldades que, ojalá, el buen lector se tome el tiempo necesario para analizarlas.

Cuando el pobre escudero resigna su mando, con sabiduría dice: “pensar que en esta vida las cosas de ella han de durar siempre en un estado es pensar en lo excusado”. Es decir, es un error.

En efecto, las cosas de la vida, por su propia dinámica, cambian de manera permanente. La vida no es estática, al contrario, fluye. Lo que hoy creemos eterno e inmutable, mañana resulta efímero y cambiante. En política abundan ejemplos sobre ello. El siglo pasado, la Unión Soviética, parecía que no tendría final, pero, en muy poco tiempo, luego de caer el muro de Berlín, pasó a ser sólo un recuerdo.

Otro caso es el gobierno de Rafael Correa. Hace un par de años, parecía que iba a gobernarnos por el resto de nuestras vidas. Ahora, vive en Bélgica y una serie de sus colaboradores están en la cárcel o a punto de entrar en ella. 

Parece que la política tiene sus tiempos. No existe ningún predestinado que vaya a gobernar para siempre. Eso debe entenderse. Es el fundamento de la democracia. Los funcionarios, las autoridades, cumplen ciclos y deben pensar en otras cosas. 

Lo deseable es que salgan como Sancho de su efímero gobierno. Cuando abandonaba el palacio dijo “Desnudo nací, desnudo me hallo: ni pierdo ni gano”. 

Pero algunos políticos latinoamericanos no entienden. Se aferran a los cargos y, cuando deben irse, quieren llevarse todo. Pocos son inteligentes y saben el momento de retirarse y, menos aún, los que lo hacen de manera decorosa, sin haber engrosado sus arcas personales a costa de las públicas. 

Otra lección, que deberían aprender de Sancho, es que dejó el gobierno para evitar seguir cayendo en el ridículo. 


lunes, 9 de abril de 2018

Artículos en "La Hora"

Gracias a Gerardo
Gabriel U. García T.

Conocí muy brevemente a Gerardo Sáez, ese chileno maravilloso que vino a nuestra tierra perseguido por la dictadura. Desarrolló una obra importante en el campo artístico y fue un estudioso serio de la filosofía.

Por azar del destino, la vida me regaló la amistad de su hija, Loreto, desde tiempos universitarios, hasta ahora. Gracias a ella, cuando Gerardo murió, una parte de sus libros llegaron a mis manos. Entre ellos, la “Historia Ilustrada de la Filosofía” de Dagobert Runes. Escrita en 1967, es un viaje por la historia del pensamiento humano, que estudia etapas como el judaísmo o el pensamiento hindú, incluyendo, por supuesto, los clásicos y el mundo islámico.  

Uno de los pensadores que descubrí, gracias a este libro, es Moses Hess, de origen judío, nacido en Europa a inicios del siglo XIX. Dos cosas, especialmente, me llaman la atención en su pensamiento. La primera es su afirmación de que “el judaísmo no tiene otro dogma que enseñar la unidad”. La segunda es su visión sobre el socialismo, al que considera que “no es estrictamente igualitario, sino un esfuerzo para satisfacer las necesidades de la naturaleza humana”.  

A lo mejor, esa no debe ser una visión ideológica, sino una postura de la democracia moderna. Como propone Amartya Sen, pensar en la búsqueda de igualdad de oportunidades, en lugar promover redistribución de la riqueza, que, de la experiencia humana, solo ha traído pobreza generalizada.

Esto es aplicable a la realidad nacional. En cuanto se refiere a la producción, cambiar la idea de confiscar bienes privados, por la promoción de nuevos entes productivos. En lo que concierne a educación, dejar de perseguir entidades privadas o religiosas, y, en su lugar, generar calidad en la educación pública. En el control de ventas ambulantes sugiere entender el drama de estas personas, como sector vulnerable de la sociedad, que requiere oportunidades para el pleno desarrollo de sus vidas, en lugar de usar la herramienta de la persecución.

Hess tiene razón, unidad para satisfacer las necesidades de la naturaleza humana. Eso reclama la gente.

gulpianoga@gmail.com


lunes, 26 de marzo de 2018

Artículos en "La Hora"

Unidad
Gabriel U. García T.

En la sociedad hay ejemplos que deben imitarse. Los logros que consiguen determinadas regiones, y la forma en que lo hicieron, deberían estudiarse y repetirse. En el sur del Ecuador tenemos algunos ejemplos.

Nuestra vecina provincia de Zamora Chinchipe, es un ejemplo. Más allá de las críticas ambientales, tienen el proyecto de extracción de cobre más importante del Ecuador y, seguramente, uno de los más grandes de América del Sur. Está terminándose la central hidroeléctrica Delsitanisagua, una de las fuentes de energía limpia importantes para el país. Además, está el proyecto “Fruta del Norte” una mina de oro que prevé un volumen de negocios superior a los cinco mil millones de dólares. Por otro lado, nuestra Amazonía, consiguió, con justicia, qué, por cada barril de petróleo, se destine un dólar para mejorar su infraestructura.

Nuestros vecinos en El Oro, lograron la planta de licuefacción de gas natural de Bajo Alto. Se concesionó Puerto Bolívar para asegurar su capacidad exportadora. Por otra parte, se está pensando en la autopista Guayaquil-Machala, que se convertiría en el eje comercial más importante del Ecuador. Por esa arteria circularía gran parte de las exportaciones no petroleras que tiene el Ecuador.
¡Qué bueno por estas hermanas provincias!

Sin embargo, nos surge una duda ¿Y Loja? ¿Qué proyecto estratégico para nuestro desarrollo tenemos? Lastimosamente ninguno.

He allí la necesidad de insistir en propuestas como la del Pacto Fiscal, la Zona de Comercio Fronterizo o el establecimiento de zonas francas. Pero, para ello, necesitamos unidad. Los Lojanos debemos constituir un amplio frente que permita, más allá de las pequeñas ambiciones personales, luchar juntos por los grandes intereses de la tierra federalista de Carrión Pinzano.

Si ese es el camino, abrámoslo juntos. Que nuestras autoridades y nuestros políticos, más allá de sus posiciones ideológicas, se sienten a dialogar con el Gobierno y le formulen propuestas unitarias para el desarrollo. La pobreza de nuestra gente y las inmensas necesidades que tenemos lo ameritan.


gulpianoga@gmail.com

lunes, 12 de marzo de 2018

Artículos en La Hora

¿Ciudadanos de segunda?

Gabriel U. García T.

El alto funcionario, salió del despacho ministerial en Quito, como de costumbre, un poco después de las seis de la tarde. Necesitaba cargar gasolina a su flamante carro. Al llegar a la estación de servicio le comunicaron que había agotado su cupo semanal y, así tuviera cupo, no podían venderle, pues eran más de las seis de la tarde. La gasolinera estaba custodiada por militares que vigilaban estrictamente que la norma se cumpliera.

¿Cree Usted, querido lector, qué esto sería posible en la Capital ecuatoriana? Es impensable. Los quiteños se levantarían y reclamarían por sus derechos. Sin embargo, es una dura realidad para todos los habitantes de la frontera, supuestamente para evitar el contrabando.

Ahora imaginemos a un agricultor del Guayas que logra cosechar 850 quintales de cebolla por cada hectárea sembrada. Seguramente sería felicitado por su eficiencia y buen manejo. Si, algún agricultor de Zapotillo, logra lo mismo será castigado y, muy posiblemente, acusado de contrabandista.

Estos son solo dos ejemplos de cómo los ciudadanos que viven en la línea fronteriza, no tienen los mismos derechos que el resto de ecuatorianos. Parece que fueran ciudadanos de segunda. Lastimosamente cuando, el Estado, es ineficiente en custodiar las fronteras, restringe derechos.

La venta del gas es otro ejemplo. Los distribuidores de Saraguro tienen un determinado cupo mensual por trabajar en una provincia fronteriza. Los de Quito no. Sin embargo, la Capital está a 245 kilómetros de distancia del puente internacional de Rumichaca y, nuestra cabecera cantonal, a 247 kilómetros del puente de Macará.

Como vemos, aún tenemos una política de fronteras muertas. En lugar de estimular la producción y que la gente viva y trabaje en la frontera, el Estado le pone trabas y fomenta su emigración. Esta es una de las razones para qué, en Loja, por cada millón de metros cuadrados, solo vivan cuarenta y seis personas.  Por eso debemos luchar por una zona de comercio fronterizo, un pacto fiscal, y zonas francas.

¿Y nuestras autoridades? Bien gracias. Les mandan saludos.

gulpianoga@gmail.com