martes, 2 de enero de 2018

Artículos en "La Hora"

El maíz de la amargura

Gabriel U. García T.


Fernando Aramburu, escritor español nacido en San Sebastián en 1959, publicó, en el 2006 «Los peces de la amargura» relatos en los que, con  maestría, cuenta episodios de las víctimas de ETA, organización separatista española que terminó convirtiéndose en una banda terrorista.

El libro está escrito desde la perspectiva de la víctimas y sus familias, cosa que, normalmente, no recoge la historia. Generalmente, los conflictos se enfocan desde la perspectiva de los bandos, pero no de los heridos y muertos que, a lo sumo, no pasan de ser una cifra.

Ningún conflicto es inocuo, siempre deja secuelas en la gente. No importa si es de tipo armado o de carácter social, hay personas, de carne y hueso, que sufren las consecuencias.

El libro de Aramburu invita a pensar en las vidas de los seres humanos, después de conflictos que no generaron y en los que se vieron envueltos contra su voluntad.

A veces los vemos lejanos y, de manera inconsciente, los relacionamos con guerras en otros lugares del plantea. Sin embargo, en nuestra sociedad, existen algunos que también están dejando víctimas.

Quizás el caso que más debería conmovernos es el de la Universidad Nacional de Loja. Pensemos en todas la víctimas que quedan. Están, en primer lugar, los estudiantes y sus familias, sin importar el bando en el que se encuentren. Cuántos sueños se truncan por una disputa que se ha prolongado demasiado. No importa cuales son las causas, lo preocupante son las consecuencias.

Cuando nuestra Alma Mater se fundó, en 1859, gracias al Gobierno Federal de Loja, no se creó para producir frustraciones, sino pensando en el conocimiento, la ciencia y la cultura, como forma de progreso. Debía ser el espacio donde, en un marco de autonomía, la juventud se forme, sin diferencias políticas, sociales o económicas. Sus aulas, el lugar para cristalizar la posibilidad de un futuro diferente, especialmente, para aquellos que provienen de los estratos menos favorecidos.

Ahora vemos, con tristeza, como algunos jóvenes están volviendo al campo a sembrar el maíz de la amargura.

gulpianoga@gmail.com



lunes, 18 de diciembre de 2017

Artículos en "La Hora"

Navidad sin José

Gabriel U. García T.

Este dos de diciembre no fue un día cualquiera para Carlos. Hace tres años hallaron el cuerpo de José. Después lo enterraron sin que nadie sepa. ¡Tres años!  ¡Cómo cambió todo!

El once de diciembre del 2014, la policía fue a la casa del finado. Revisaron todo, hasta dejar las cosas patas arriba. La viuda y los hijos vieron, con desesperación, como buscaban pistas en su hogar. Rosa, madre de José, se sentó sobre una piedra, afuera de la casa, puso la mano en la pena y, con su mirada extraviada, pensó en esta pesadilla. Perdió a su hijo y ahora  la ley estaba allí, con ojos inquisidores.

La prensa nacional recogió el hecho. El Comercio dijo que el allanamiento fue para “…incautar evidencias, vestigios, armas que podrían constituir elementos de prueba de un presunto delito”.

Hicieron dos autopsias. En la primera dijeron que se había ahogado. En la segunda que fue estrangulado y arrojado a las aguas del Chuchumbletza. Eran tiempos de fiesta, de amor, de paz, de reconciliación.

Se acercaba Navidad qué, ese año, fue diferente. En la mesa faltó él, con su gorra naranja y su camisa de rayas. Nada volvió a ser igual. Tristeza e ira reinaron esa noche.

Hubo juicios, gente absuelta, mucho revuelo. Esto no calmó la pena de Rosa, ni la de Carlos, ni la de los hijos.

La madre, sabe que era un hombre bueno. ¿Por qué matarlo?

Su hermano, piensa que no solo asesinaron a José, también clavaron un puñal en el corazón de Rosa que, cada diciembre, vuelve a sangrar recordando al hijo. Porque, en estos crímenes, no solo hay una víctima, quedan los hijos, los hermanos, las viudas, las madres.

No importa lo que se sirva en la mesa, se notará vacía. Ojalí﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽﷽llñe Saber donde estñáeron eso. Saber donde estñ.
ro no. os. sa. la. Perdio pudieron ver con desesperaci su aplicaciá fuera una pesadilla. Ojalá se hubiera ido de viaje y estuvieran esperando su retorno. Pero no, allí está su tumba.  Por lo menos consiguieron saber donde está el cadáver.

Cuando nació lo bautizó con el nombre del esposo de la Virgen María. José Tendetza, para que se entienda bien. Al crecer se hizo dirigente de su pueblo, los Shuar, defensor del agua y de la tierra.

Esta Navidad no comerá en casa.  Tampoco Froilán Jiménez, pero esa es otra historia triste.

gulpianoga@gmail.com




lunes, 4 de diciembre de 2017

Artículos en "La Hora"

Cincinatos y narcisos

Gabriel U. García T.

La historia y la mitología brindan ejemplos, buenos y malos, sobre el ser humano. Entre los que vivieron, está Cincinato,  un romano halagado, a lo largo de los siglos, por su desprendimiento del poder. En efecto, este hombre, en una situación desesperada del Imperio, por la inminente invasión de eucos y volscos, fue nombrado dictador para un período de dos meses. Sin embargo, en solo dieciséis días, consiguió la victoria para Roma. De inmediato renunció y volvió a sus tareas de labriego.

Entre los personajes mitológicos, en cambio, está Narciso. Un joven que vivía enamorado de si mismo. Con el tiempo, su historia, originó la palabra narcisismo que, según el diccionario, significa “excesiva complacencia en la consideración de las propias facultades u obras”.

Recientemente, Fernando Savater, en un libro que escribió contra el separatismo, califica a Julian Assange, refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres, como “hacker narcisista”.  No le falta razón.  En política, abundan los narcisos y escasean los cincinatos.

Allí están esos oscuros personajes que se creen imprescindibles para un país, para una provincia, para un municipio. Sin ellos, sería imposible concebir la vida. Deben regir los destinos de la gente hasta su muerte y usarán todos los medios a su alcance para conseguirlo. M un mal﷽﷽﷽s, todo esto, ser de sdus responsabilidades. las mujeresadios pdres, como "ealmente hay un romano que ha sido halagadoás aún cuando tienen, conforme los tiempos que corren, televisiones y radios públicas a su servicio.

Pero esto no es inocuo. En su obsesión, descuidan otros aspectos fundamentales del convivir social y anulan a cualquier persona que piense diferente. Los ejemplos abundan en este mundo, que bien calificara Ciro Alegría como “Ancho y ajeno”. Con un simple repaso por la prensa, el lector los puede identificar inmediatamente.

Creen su obra perfecta. Es como la creación del mundo. No importa nada más. Ni la pobreza, el desempleo, la violencia contra las mujeres, o el femicidio. Para ellos, todo esto, será un mal social alejado de sus responsabilidades. Asombra esta indolencia.

Cuánto bien nos haría que Cincinato, y no Narciso, rija los destinos de la gente.


gulpianoga@gmail.com


lunes, 20 de noviembre de 2017

Artículos en La Hora

¡Viva Loja!

Gabriel U. García T.

Loja está de fiesta por partida doble. Vivimos el Festival de la Artes y conmemoramos el centésimo nonagésimo séptimo aniversario de nuestra independencia política. En solo tres años más deberíamos tener una celebración importante por nuestro bicentenario de libertad. Entonces, es bueno refrescar la memoria con algunos hechos históricos.

Empecemos diciendo que nuestro movimiento libertario no fue fácil. El alcalde de ese tiempo, don Pío de Valdivieso, al ver que tenía una Provincia en la que la armonía y la vida tranquila reinaban, no era propenso a dejar la lealtad a Fernando VII. Don José María Vásquez de Noboa, Jefe Civil y Militar de la recién independizada Cuenca, invitó al Alcalde a que siguiera la misma línea. Valdivieso contestó que no veía en el movimiento revolucionario, sino unos principios liberales, que en España se consideraban como ideas francesas, por lo que  seguiríamos como antes.

Sin embargo, el 18 de noviembre de 1820, un nutrido movimiento encabezado por Ramón Pinto, Nicolás García, José M. Peña, Manuel Zambrano, José Picoíta y José E. Correa, que se reunió en el Convento de San Sebastián, pidió la  independencia de la corona española. Ante esto, el Alcalde, convocó a una asamblea, para el 19. El acto fue conflictivo. Se debatieron las dos posturas y se llegó a la destitución de don Pío, nombrándose, en su lugar, a José María Torres, que, al final, no logró consolidarse como burgomaestre.

 El gobierno de Cuenca amenazó con enviar tropas a Loja, si no se sumaba al movimiento independentista. Esto no se cumplió. El mando azuayo cayó el 20 de diciembre de 1820, luego del triunfo de los realistas en Verdeloma.

Pinto, García y Peña, terminaron enjuiciados. Por ventura para ellos, el proceso terminó en manos de José María Lequerica.

Anécdotas nuestras ausentes de las escuelas lojanas. Con currículo centralizado, parece que no tenemos historia. Tampoco se dice nada del combate en Loja para capturar a Vargas Torres y mil capítulos más que, nuestros niños, deberían saber. Necesitamos independizar, por lo menos un poco, nuestro sistema escolar.


gulpianoga@gmail.com

domingo, 5 de noviembre de 2017

Artículos en "La Hora"

Descentralización

Gabriel U. García T.

He tenido que vivir, unas cuantas semanas, en San Sebastián, una hermosa ciudad en la región vasca, en España. La estancia coincide con el proceso impulsado por el la Generalitat de Cataluña para instaurar una República Catalana.  En pleno siglo XXI, dentro del marco de unidad europea, este intento es una utopía poco realizable  que, en general, no es aceptada ni reconocida por otros Estados.

No se entiende como, una región próspera, con un sistema de autogobierno firme, dentro de un País que tiene una recuperación económica, quiera separarse. Las consecuencias son enormes, pero se alegan razones históricas y, especialmente, maltrato desde Madrid. Se dice que Cataluña da más que lo que recibe.

Ecuador no es ajeno a momentos históricos como este. En 1859 se instauraron gobiernos en Quito, Guayaquil y Cuenca. Entonces, Loja, con la declaratoria de su Gobierno Federal, propuso una forma de integración nacional que, respetando la idiosincrasia propia de cada región, estimule un crecimiento equitativo de todos los jirones de la Patria. La idea era mantener un Gobierno Central, pero con una autonomía suficiente para que, en las diferentes regiones, se pudieran tomar decisiones importantes para el desarrollo y bienestar de la gente.

Muchas de las condiciones que nos llevaron a ese dramático momento, perviven en el Ecuador contemporáneo. Las políticas educativas se deciden en Quito y, en los currículos, poco o nada se trata sobre la realidad e historia local. En temas de salud, la gran planificación viene desde la Capital. En lo tributario, lo recaudado, se asienta como contribución de la ciudad en la que se domicilian las empresas, no de donde se recauda.

Pensemos formas eficientes de descentralización. Por ejemplo, que lo tributado se quede en cada región y, desde allí, se transfiera al Gobierno Central por los servicios que preste. Se puede alegar que hay jurisdicciones que no serían autosuficientes, entonces viene el sentido de República y, con ello, solidarios entre las distintas demarcaciones.


gulpianoga@gmail.com